¿Cómo apoyar a alguien con un problema de salud mental?

https://www.mghclaycenter.org/assets/Emotional-Sponge-Young-People-Supporting-Friends.jpg

La estabilidad emocional es un elemento esencial y frecuentemente ignorado en el bienestar total de los individuos. Brindar apoyo a una persona que enfrenta un problema de salud mental puede ser complejo, acompañado de dudas y sentimientos contrapuestos. No obstante, un soporte adecuado puede tener un impacto profundo en la vida de quien sufre un problema psicológico o emocional.

Reconociendo las señales de un problema de salud mental

El primer paso para brindar apoyo efectivo es ser capaz de identificar cambios en el comportamiento y estado de ánimo. Algunos indicadores frecuentes incluyen:

  • Alteraciones notorias en el estado de ánimo: episodios frecuentes de tristeza, irritabilidad, ansia o apatía.
  • Modificación en los hábitos de sueño o alimentación: insomnio persistente, sueño excesivo, pérdida o ganancia inusual de apetito.
  • Aislamiento social: tendencia a evitar el contacto con amigos y familiares, abandono de actividades habituales.
  • Dificultades de concentración o rendimiento: bajo desempeño en el trabajo o estudios, olvido frecuente de tareas cotidianas.
  • Manifestaciones físicas: dolores de cabeza, fatiga, malestares de origen incierto que persisten en el tiempo.

Estos síntomas pueden variar en intensidad y duración. Es importante no minimizar las señales ni asumir que se trata de problemas pasajeros. Una observación atenta y empática facilita el acercamiento y la comprensión.

La importancia de la escucha activa y el respeto

Proveer ayuda empieza con la atención consciente, una destreza que implica concentrarse sinceramente, sin interrumpir ni juzgar. Las personas que enfrentan ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental a menudo sienten que no se les comprende o se les ignora. Un caso ejemplifica este hecho: Marta, una estudiante universitaria, comenzó a evitar las reuniones y descuidó su desempeño académico. Su amiga Laura, en lugar de insistir, decidió sentarse junto a ella y simplemente preguntarle cómo se encontraba, mostrando empatía y cordialidad. Este sencillo movimiento creó el entorno adecuado para que Marta se sintiera cómoda compartiendo su situación.

Algunas pautas clave para la escucha activa incluyen:

  • Mantener el contacto visual para demostrar interés.
  • Evitar interrumpir mientras la otra persona habla.
  • Reflejar y validar emociones. Decir, por ejemplo, “entiendo que te estés sintiendo abrumado”.
  • No trivializar el problema, evitando frases como “anímate, no es para tanto”.

El respeto hacia los momentos y pausas de la otra persona es fundamental. Insistir en confidencias o en soluciones rápidas podría generar el efecto opuesto e incrementar el aislamiento.

El acompañamiento responsable: cuándo intervenir y cómo orientar

En ocasiones, el apoyo informal por parte de amigos o familiares no es suficiente. Es fundamental reconocer los límites del propio rol y fomentar la búsqueda de ayuda profesional. Por ejemplo, en casos donde aparecen pensamientos autolesivos o suicidas, se debe actuar de inmediato y contactar con servicios de emergencia o profesionales en salud mental.

Al proporcionar consejos, es importante informar sin presionar. Algunas expresiones que pueden resultar útiles son:

  • «¿Consideraste la posibilidad de consultar con un psicólogo? Estoy aquí para acompañarte si lo precisas.»
  • «No te encuentras solo/a, muchas personas enfrentan situaciones parecidas y mejoran con apoyo profesional.»
  • «Si lo deseas, puedo asistirte en encontrar sitios o individuos para hablar.»

Numerosos estudios, incluyendo los de la Organización Mundial de la Salud, indican que los ambientes de apoyo reducen el riesgo de recaídas y aumentan la eficacia del tratamiento. La asesoría debe centrarse en fortalecer, jamás reemplazar la decisión del individuo afectado.

Evitando mitos, estigmas y frases dañinas

Todavía persisten numerosos malentendidos acerca del bienestar mental. Algunas expresiones que deberían evitarse debido a su connotación negativa son: “deberías mostrar más fortaleza”, “eso es simplemente falta de determinación”, “la depresión simplemente es pereza”. Estos prejuicios dificultan el acceso a la asistencia adecuada y aumentan el malestar.

Desmentir estos mitos requiere educarnos y enseñar a otros. Por ejemplo: la depresión es una afección médica complicada, que incluye elementos neuroquímicos, psicológicos y sociales, y no es simplemente un estado de tristeza. Organizaciones como la Confederación Salud Mental España proporcionan materiales educativos y campañas para eliminar la discriminación.

El cuidado personal del cuidador

Brindar apoyo emocional a alguien más puede ser agotador y afectar a nuestra propia salud emocional. Las personas que ofrecen soporte deben cuidar de sí mismas, reconociendo sus propios límites y emociones. Es aconsejable encontrar momentos para hablar con profesionales, compartir el peso emocional con otros individuos de la red de apoyo y darse tiempo para descansar.

Un ejemplo claro es el de Carlos, que acompañó a su hermano durante varios meses en un periodo de depresión. Con el tiempo, Carlos comenzó a experimentar fatiga emocional y señales de ansiedad. Acudir a un psicólogo le ayudó a entender lo esencial de cuidar de sí mismo, sin dejar de ser un apoyo para su hermano.

Estrategias concretas para acompañar a alguien con un problema de salud mental

Las acciones siguientes pueden resultar útiles en la práctica:

  • Realizar actividades juntos. Proponer una caminata, cocinar o hacer alguna tarea divertida, sin ejercer presión.
  • Brindar ayuda con formalidades. Asistir a la consulta médica o ayudar con la organización de citas o medicamentos.
  • Proporcionar información fidedigna sobre servicios de salud mental accesibles en la zona.
  • Fomentar la creatividad. Motivar (si hay disposición) a escribir, pintar o realizar actividades artísticas que expresen emociones.
  • Formar un sistema de apoyo con personas de confianza, siempre con el permiso de quien enfrenta la dificultad.

Cada situación es única, por lo que la flexibilidad y la sensibilidad a las necesidades individuales son esenciales.

Visión social y cultural en el respaldo

Es crucial analizar cómo los contextos sociales y culturales moldean la percepción de la salud mental y las formas de brindar apoyo. En muchas culturas hispanohablantes, persiste el paradigma de la fortaleza y el silencio frente a las dificultades emocionales. Romper este esquema implica promover entornos de diálogo y comprensión, donde el pedir ayuda no sea sinónimo de debilidad, sino una manifestación de inteligencia emocional.

Organizaciones comunitarias, redes vecinales e instituciones educativas pueden desempeñar un rol transformador, generando espacios inclusivos y campañas informativas que derriben los prejuicios.

Avances en la tecnología han expandido las alternativas de apoyo, especialmente mediante líneas telefónicas, aplicaciones para apoyo psicológico y comunidades en línea. Sin embargo, en la mayoría de las situaciones, el contacto humano directo continúa siendo insustituible.

Brindar apoyo a alguien con un trastorno de salud mental va más allá de simplemente ofrecer palabras alentadoras: requiere empatía, conocimiento apropiado y acciones efectivas que contribuyan al bienestar o la estabilidad de la persona querida. Este camino fortalece tanto a la persona que recibe el apoyo como a quien lo proporciona, creando lazos humanos más fuertes y comprensivos. En un mundo donde los retos emocionales son cada vez más comunes, fomentar la sensibilidad y el respeto hacia quienes enfrentan dificultades psicológicas es un indicador de madurez social y personal. El acompañamiento, cuando es auténtico y bien fundamentado, se convierte en un componente esencial para el progreso y el bienestar común.

Por Jorge A. Bastidas

Entradas Relacionadas