Ahorrar es una disciplina fundamental para alcanzar estabilidad y seguridad financiera, pero para muchos la gran interrogante radica en determinar qué porcentaje de los ingresos debe reservarse para el ahorro. Esta cuestión depende de factores personales, económicos y culturales, pero existen recomendaciones y fórmulas ampliamente usadas que pueden servir de guía para la mayoría de las personas en contextos variados.
El enfoque del 10%: un inicio convencional
A lo largo de la historia, los especialistas en finanzas han aconsejado destinar al ahorro al menos el 10% de los ingresos mensuales netos. Esta cifra, reconocida en textos de finanzas personales como «El hombre más rico de Babilonia», propone reservar automáticamente una décima parte de los ingresos antes de hacer frente a otros gastos. La lógica de este porcentaje radica en su viabilidad: resulta lo bastante bajo como para ser alcanzable por la mayoría, pero lo suficientemente significativo a largo plazo.
Por ejemplo, si alguien gana un sueldo de 20,000 pesos al mes, apartar 2,000 pesos para ahorros proporciona una base firme para crear un fondo económico. No obstante, las condiciones contemporáneas y las variaciones económicas han obligado a reevaluar y ajustar este porcentaje.
La regla 50/30/20: distribución integral del presupuesto
Una de las técnicas más conocidas actualmente es la norma del 50/30/20, sugerida por la senadora y experta en economía Elizabeth Warren. Esta norma separa los ingresos netos en tres categorías principales:
50% destinado a necesidades básicas (hogar, comida, transporte, servicios esenciales). 30% asignado para deseos o gastos personales (entretenimiento, viajes, restaurantes). 20% reservado para ahorrar y cancelar deudas.
Así, destinar el 20% de los ingresos a ahorrar resulta ideal en este esquema. Este porcentaje no solo incluye ahorro tradicional, sino también inversiones y amortización de deudas, ya que reducir pasivos también aumenta la capacidad de ahorro futuro.
Pensemos en el ejemplo de Ana, una ingeniera que vive en Madrid, y que gana cada mes 2,500 euros. De acuerdo con esta norma, Ana podría destinar 1,250 euros para gastos esenciales, 750 euros para sus anhelos y 500 euros para ahorrar e invertir, lo que le ayudaría a crear un fondo de emergencia mientras disfruta de su estilo de vida.
Ajuste del porcentaje según etapa de vida y contexto
No existe un porcentaje único ni inflexible. Las recomendaciones varían según la edad, la situación familiar, e incluso el país o contexto económico. Aquí algunos escenarios para contextualizar la recomendación:
Jóvenes solteros sin cargas familiares: al contar normalmente con menos responsabilidades económicas y mayor libertad, pueden aspirar a un porcentaje más alto, incluso del 25% o 30%.
Hogares con niños: los costos tienden a aumentar, disminuyendo el dinero disponible. En estas situaciones, conservar un 10%-15% ya puede ser visto como favorable.
Individuos cercanos al retiro: si no se ha acumulado lo necesario, es recomendable incrementar la proporción tanto como sea posible, alcanzando incluso cifras del 30%-40% para fortalecer el fondo de jubilación.
También, circunstancias inusuales como pandemias, recesiones o alteraciones en el trabajo pueden requerir ajustar los porcentajes de ahorro, dando prioridad a la liquidez y adaptabilidad financiera.
Importancia del objetivo y del tipo de ahorro
No es suficiente determinar cuánto guardar, sino también para qué fin. La meta del ahorro afecta de forma directa el porcentaje requerido. Ahorrar para imprevistos, la educación de los niños, unas vacaciones o la adquisición de una casa requerirá distintos enfoques y tiempos.
El dinero guardado para situaciones imprevistas, por ejemplo, debe considerar cubrir entre tres y seis meses de costos esenciales. Metas a medio plazo, como adquirir un automóvil, pueden admitir ahorros menores mensuales por períodos más largos, mientras que el ahorro para el retiro demandará disciplina y persistencia, de preferencia utilizando herramientas de inversión que faciliten el crecimiento del capital a largo plazo.
Recursos y tácticas para mejorar el ahorro
El éxito en la disciplina del ahorro radica, en buena parte, en la automatización y la constancia. Diversos bancos y plataformas digitales ofrecen la opción de establecer transferencias automáticas, de manera que el porcentaje elegido para el ahorro se aparte el mismo día que se reciben los ingresos.
Además, existen aplicaciones que permiten clasificar gastos e identificar áreas de oportunidad para optimizar el presupuesto. Así, si luego de un análisis detectas que destinas un 40% de tu ingreso a gastos prescindibles, podrías ajustar prioridades e incrementar paulatinamente el porcentaje de ahorro.
Un ejemplo claro es el de Carlos y Lucía, una pareja en Lima que optó por evaluar sus suscripciones y pequeños gastos corrientes. Al hacer esto, pudieron disminuir sus salidas mensuales y aumentar su capacidad de ahorro del 10% al 18% en un periodo de seis meses, un paso crucial para lograr el objetivo de adquirir su primer automóvil sin incurrir en deudas excesivas.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
Uno de los errores más habituales es subestimar pequeños gastos, acumulando fugas financieras que erosionan la capacidad de ahorro. También es común sobreestimar la cantidad que puede ahorrarse, lo que genera frustración o deserción al no alcanzar objetivos poco realistas.
Para evitar estos problemas, los especialistas recomiendan comenzar con un porcentaje modesto, aumentando gradualmente conforme se fortalece la disciplina y se ajustan otros rubros del presupuesto. La clave es lograr la constancia y revisar periódicamente los progresos, realizando ajustes según las circunstancias personales.
La capacidad de adaptación como factor de triunfo
Determinar el porcentaje ideal del ingreso destinado al ahorro requiere autenticidad y conciencia personal. No se trata solo de seguir una fórmula, sino de adaptar las recomendaciones a la etapa de vida, los objetivos y las realidades individuales. La flexibilidad, acompañada de un monitoreo constante, ayuda a construir un hábito que será un aliado en cada proyecto y desafío financiero, promoviendo tranquilidad y mayores oportunidades en el futuro.
