Una nueva esperanza –y un viejo obstáculo– para una enfermedad terrible con tratamientos terribles
Hace tres años, Jesús Tilano acudió a un hospital en un valle densamente boscoso de Colombia con grandes lesiones abiertas en la nariz, el brazo derecho y la mano izquierda. Le diagnosticaron leishmaniasis, una enfermedad parasitaria que se propaga a través de la picadura de una hembra de flebótomo y que afecta a las personas pobres que trabajan en los campos o bosques de los países en desarrollo.Le recetaron un medicamento que requería tres inyecciones al día durante 20 días, cada una de ellas extremadamente dolorosa. Tilano, de 85 años, tuvo que hacer repetidos y costosos viajes en autobús a…
